Cartas a mi bebé #2
Ya van tres meses desde tu nacimiento, tres meses conociéndonos, disfrutándonos, jugando y enamorándonos. En serio tu papá y yo nos enamoramos cada día más de ti. Y no sólo nosotros, creo que todos necesitamos un babero (sobre todo tus abuelos).
Eres tan risueño y a la vez tan mañoso bebé, te encanta conversar y reir cuando te cambio paños, pero pucha que lloras cuando tengo que ponerte las mangas. Te ríes mucho cuando te limpio la saliva, pero mañoseas enseguida cuando no eres el centro de atención, disfrutas demasiado los baños y te enojas mucho cuando te sacan del agua.
A medida que creces te mueves más, tus brazos y piernas se mueven con desesperación cuando te ríes y cuando lloras, ahora lloras con más fuerza, con lágrimas y gritos desgarradores. Debo admitir que he llorado contigo cuando me desespero porque no sé el motivo de tu llanto.
Las noches de insomnio quedaron atrás, actualmente duermes casi toda noche, ya no es necesario siempre hacerte dormir en brazos, nos acostamos juntos, nos miramos, te hago cariño y te canto hasta que te duermes. Me encanta compartir la cama contigo, dormir abrazaditos un rato más en las mañanas o regalonear con tu papá cuando dormimos los tres. Probé hacerte dormir en la cuna y fue un éxito para ti, en cambio yo me seguí levantando a cada rato a revisarte y más encima tuve pesadillas durante todos esos días.
Ya no sé como describir el amor que siento por ti hijo, es infinito, de corazón, llegaste a entregarnos alegría a todos aquí, cada día nos sorprendes con tus gracias. Hace poco descubriste tus manitos y te las tocas todo el día!! Eres tan tierno chiquitito mío, amo tu mirada, sobretodo cuando no te tengo en brazos y me encuentras entre la gente para mirarme, amo que me tires el pelo, amo que me agarres de cualquier parte cuando te doy pecho como para que no me arranque, amo tus risas y tus llantos también, te amo a ti... Por siempre.
Eres tan risueño y a la vez tan mañoso bebé, te encanta conversar y reir cuando te cambio paños, pero pucha que lloras cuando tengo que ponerte las mangas. Te ríes mucho cuando te limpio la saliva, pero mañoseas enseguida cuando no eres el centro de atención, disfrutas demasiado los baños y te enojas mucho cuando te sacan del agua.
A medida que creces te mueves más, tus brazos y piernas se mueven con desesperación cuando te ríes y cuando lloras, ahora lloras con más fuerza, con lágrimas y gritos desgarradores. Debo admitir que he llorado contigo cuando me desespero porque no sé el motivo de tu llanto.
Las noches de insomnio quedaron atrás, actualmente duermes casi toda noche, ya no es necesario siempre hacerte dormir en brazos, nos acostamos juntos, nos miramos, te hago cariño y te canto hasta que te duermes. Me encanta compartir la cama contigo, dormir abrazaditos un rato más en las mañanas o regalonear con tu papá cuando dormimos los tres. Probé hacerte dormir en la cuna y fue un éxito para ti, en cambio yo me seguí levantando a cada rato a revisarte y más encima tuve pesadillas durante todos esos días.
Ya no sé como describir el amor que siento por ti hijo, es infinito, de corazón, llegaste a entregarnos alegría a todos aquí, cada día nos sorprendes con tus gracias. Hace poco descubriste tus manitos y te las tocas todo el día!! Eres tan tierno chiquitito mío, amo tu mirada, sobretodo cuando no te tengo en brazos y me encuentras entre la gente para mirarme, amo que me tires el pelo, amo que me agarres de cualquier parte cuando te doy pecho como para que no me arranque, amo tus risas y tus llantos también, te amo a ti... Por siempre.

Comentarios
Publicar un comentario